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Las semillas están adquiriendo gran importancia a nivel gastronómico y son muy utilizadas en la alimentación macrobiótica, puesto que se usan en aceites, gomasio (mezcla de sésamo y sal, triturado en un mortero especial con ranuras llamado suri-bachi), etc. Además, tiene la gran ventaja de que no necesitan cocción y por tanto son fáciles de consumir.

Debemos tenerlos en cuenta también porque son una gran fuente de nutrientes y generan saciedad. Al ser ricas en fibras y entrar en contacto con el agua forman una especie de gel en el estómago que hace que la digestión se vuelva más lenta y que nos sintamos menos hinchados.

Ingerirlas regularmente es un método natural y eficaz para combatir diversas enfermedades, siempre que se tomen con la cantidad y frecuencia adecuadas.

Se pueden servir en ensaladas, en pizzas, con cereales y pseudocereales.

Os dejamos ahora información sobre los tipos de semillas más conocidos, para que conozcáis sus propiedades y cómo nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida.

Semillas de Chía

130328_Descubre-Todo-sobre-las-Semillas-de-ChíaSon ricas en Omega 3 y como dato importante debéis saber que contiene 6 veces más calcio que la leche y 3 veces más hierro que la espinaca.

Por su contenido en omega 3 se usa en las dietas de pérdida de peso, ya que es responsable de la lucha contra la inflamación que se produce en las sustancias que componen la grasa. Esta inflamación es la responsable de que la persona se vea inducida a comer y no se sienta satisfecha.

Además ayuda a regular las funciones intestinales, elimando las toxinas a través de las heces. También reduce el colesterol, mejora el sistema inmune del organismo, previene el envejecimiento prematuro y las patologías cardiovasculares (por su concentración en flavonoides).

Semillas de lino

Poseen más de 27 sustancias anticancerígenas. Son la fuente vegetal, junto semillas-de-linocon la chía, con mayor contenido en omega 3.

Aporta una gran cantidad de fibras que garantizan el buen funcionamiento intestinal y es útil para combatir la gastritis, el colon irritable y las hemorroides. Es remineralizante, ayuda a combatir el estreñimiento crónico y a controlar las inflamaciones estomacales e intestinales.

Semillas de girasol

Aportan calcio, por lo que es una semilla muy adecuada para personas que no pueden tomar lácteos (alérgicos e intolerantes). Se le atribuyen propiedades energizantes y antidepresivas. Tiene ácido fólico y es rica en vitamina B1 y proteínas, también en hierro, calcio, fósforo, potasio, vitaminas del complejo B, betacaroteno y vitamina E.

Las semillas de girasol o pipas poseen gran cantidad de principios antioxidantes que ayudan a mejorar el metabolismo celular y de todo el organismo. Posee fibra dietética tanto soluble como insoluble.

Semillas de calabaza

Son una gran fuente de serotonina, conocida como la hormona de la felicidad. Asimismo aportan vitaminas, minerales y fibra, cinc y hierro. Se puede usar como antiparasitario (50 semillas durante 8 días). Además combate la anemia, ayuda a la formación de glóbulos rojos y oxigena las células. Se le atribuyen propiedades antiprostáticas.

Algarroba

Es la sustituta del chocolate y se consume molida. Contiene 50% de azúcar natural y aporta mucha energía. Su harina se puede consumir en magdalenas, bizcochos, mientras que junto con otras harinas o como sustituto del cacao lo podemos utilizar para tomar como bebida, en cremas o tabletas como chocolate para untar o comer.

Semillas de sésamo

Son una buena fuente de calcio, magnesio, hierro, fósforo, vitamina A, C, E, B1, B2 y B3, cinc, fibra dietética y poseen 100 veces más calcio que los lácteos. Aportan un gran valor nutritivo y poseen acción antiinflamatoria, antirreumática y cicatrizante.

Se pueden consumir cruda o tostada, sin pelar y entera o molida. Molida en yogures, ensaladas o pizzas. Tostada y triturada con sal para tomar con arroz o quinoa tiene un sabor increíble.

Recomendaciones sobre cómo consumirlas

  • Lo mejor es molerlas cuando se van a consumir.
  • Debemos tomarlas en raciones pequeñas, ya que son muy energéticas.
  • Hay que cerrar los envases y no ponerlas en lugares con calor excesivo ya que  pueden ponerse rancias. Pueden guardarse en la nevera o en el congelador ya que no se congelan.
  • Pueden añadirse a cualquier tipo de comida aunque son un complemento ideal al arroz, quinoa, trigo sarraceno, cebada, centeno…
  • Al tostarlas adquieren un sabor y aroma extraordinarios.
  • Si usamos las semillas directamente en grano tienen un efecto regulador sobre la función intestinal, siendo así una ayuda en la prevención del cáncer de colon. Como ya vimos, las semillas de lino por su elevado contenido en fibra actúa generando un efecto mecánico que arrastra los residuos a nivel de la pared intestinal.
  • Algunas semillas como la nuez de la India, las semillas de chía se utilizan para perder peso.
  • Lo ideal sería tomarlas recién trituradas o molidas y en ayunas , siendo ideal que sean en su forma integral. Si las tomamos no trituradas son más difíciles de digerir.
  • Las semillas tipo girasol y calabaza se asimilan bien simplemente con una buena masticación, aunque también pueden añadirse en las ensaladas.
  • Algunas pueden consumirse germinadas o activadas para obtener un mejor rendimiento en cuanto a nutrientes y mejora de digestión, como por ejemplo, las semillas de alfalfa.

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