Lo que necesitas saber sobre el bronceado I

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Normalmente, asociamos el broceado a un aspecto saludable y deportivo de nosotros mismos, y a una posición social que implica calidad de vida. De ahí la popularidad de los baños de sol, ya sean en su forma natural o artificial. Pero es imprescindible tener tener en cuenta que este culto a la imagen conlleva ciertos riesgos, porque nuestro cuerpo no utiliza el bronceado para mostrarnos más bellos, sino para protegernos de un “ataque” del Sol a nuestra piel.

Afortunadamente, los riesgos asociados con la exposición a los rayos UV son cada vez más y mejor conocidos, por lo que representan un motivo de preocupación: que pueden provocar cáncer de piel y un fotoenvejecimiento cutáneo. Aquellos tiempos en los que cuanto más quemados estábamos más belleza y status social mostrábamos, fueron un error. Entremos en detalle, pero no te alarmes. Te avanzamos que con protegerte, basta.

Según sea la forma e intensidad de la exposición, el tipo de piel o la edad de la persona, la radiación ultravioleta puede causar desde eritema y quemaduras solares, hasta fotoenvejecimiento, cáncer de piel, lesiones oculares, alteraciones del sistema inmune de la piel y diversos trastornos de fototoxia e hipersensibilidad (dermatosis actínicas).

¿Por que unos nos bronceamos más y otros menos?

Los melanocitos son las células que producen el pigmento protector de la piel, la melanina, y no todas las personas tenemos la misma cantidad de melanocitos, por este motivo, algunas pieles se queman con facilidad y prácticamente no se broncean, y otro tipo de pieles se broncean intensamente sin sufrir quemaduras. Los dermatólogos hablan de fototipos que se sitúan en una escala del 1 (pieles muy blancas) al 6 (pieles negras). Cuanto menor sea el fototipo, más protección necesitará la piel.

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FOTOTIPOS

 I. Experimenta quemaduras solares (eritema intenso) con facilidad y nunca se broncea.

II. Experimenta quemaduras solares con facilidad y se broncea mínimamente.

Tipos que se denominan “sensibles” a la radiación solar.

III. Presenta quemaduras moderadas. Se pigmenta gradualmente (piel ligeramente morena).

IV. Quemaduras mínimas. Siempre se broncea de forma adecuada (piel morena).

Tipos que se denominan “normales” en cuanto a su reacción a la exposición solar.

V. Presenta quemaduras esporádicamente. Se pigmenta de manera intensa (pieles morenas intensas).

VI. Nunca padece quemaduras. Se pigmenta muy intensamente.

Tipos que se denominan “insensibles“ a la radiación solar.

¿Cuánto tiempo puedo estar al sol?

Para broncearnos con total seguridad, debemos exponernos progresivamente, evitando tomar el sol entre las 12h y las 16h. Debemos utilizar protección externa, y aplicarnos cremas que tengan el índice de protección adecuado a nuestro fototipo. ¡Ojo! las protecciones solares no sirven para alargar el tiempo que podemos permanecer tostándonos al sol, sino para ayudarnos a limitar los riesgos asociados a la exposición solar. La eficacia de una crema solar va disminuyendo conforme pasan las horas y después del baño, por lo que se debe volver a aplicar crema solar cada 4 o 5 horas como máximo, y siempre después de cada baño.

En el próximo artículo, intentaremos profundizar un poco más en los riesgos que los baños solares suponen para nuestra piel, con pautas precisas y sencillas, para  minimizar los riesgos al máximo posible y poder disfrutar con tranquilidad del sol durante el verano.

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