Lo que necesitas saber sobre el bronceado II

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Bien, como avanzamos en la entrada anterior, aquí tenéis información un poco más “profunda” sobre el bronceado y todo lo necesario para disfrutarlo sin riesgos para la salud.

Empecemos por dejar claro qué hace una crema de protección solar: los filtros solares (o fotoprotectores, ya sean tópicos o sistémicos), atenúan los efectos nocivos de las radiaciones ultravioleta mediante distintos mecanismos (absorción, reflexión…). Los cosméticos utilizados como protectores solares integran fotoprotectores de tipo físico, químico y biológico.

¿Qué pasa en la piel cuando el sol la ataca?

En nuestra piel tenemos unas células llamadas células de Langerhans, que son unos “centinelas” del sistema de defensa de la piel, y pueden alterarse bajo el efecto de los rayos UV. De hecho, está científicamente comprobado que exponernos al sol disminuyen la cantidad de estas células en nuestra piel. Por tanto, la primera línea de defensa biológica de nuestra piel se debilita y se hace vulnerable. A la vez, los rayos solares provocan una mayor producción de radicales libres, que son uno de los principales responsables del envejecimiento cutáneo.

Aparte de los eritemas solares, hay sustancias que producen reacciones fototóxicas y alérgicas. Las reacciones fototóxicas son originadas por la absorción de energía lumínica por parte de ciertas sustancias químicas de la piel, ya procedan de la ingestión de éstas o de su aplicación tópica. Normalmente, los agentes implicados son fármacos, productos industriales, cosméticos, o productos vegetales (fitofotodermatitis). Las manifestaciones dependen de la forma de contacto con el producto. Las reacciones fotoalérgicas, por su parte, son lesiones causadas por fenómenos de hipersensibilidad. Pueden aparecer como consecuencia de la aplicación tópica de un fármaco, o de su ingesta.

El tipo de cáncer de piel que con mayor frecuencia produce la radiación UV es el carcinoma vasocelular y escamoso, relacionado con el incremento del melanoma. Las reacciones biológicas causadas por la exposición solar, dependen del tipo individual de la piel, independientemente de la cantidad de energía emitida por la luz natural o procedente de fuentes artificiales.

Protégete bien y protege a los niños

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En la actualidad existen en el mercado fotoprotectores efectivos y cosméticamente aceptables, capaces de prevenir y reducir los efectos más dañinos de la radiación UV si se aplican de forma adecuada, especialmente en los niños. Pero el empleo de fotoprotectores no nos exime de evitar el exceso de exposición a la luz solar, teniendo en cuenta el efecto de la reflexión de la luz solar en la arena, en la nieve o en el agua, la escasa protección que dan las nubes, y la necesidad de emplear prendas protectoras (como sombreros, camisetas…) y protegiendo especialmente a los niños bajo las sombrillas ya que son los que mayor riesgo presentan de desarrollar cáncer a largo plazo.

La prevención es esencial para retrasar el envejecimiento cutáneo, aunque no se pueda impedir, sí podemos retrasar su aparición, siguiendo estas tres sencillas costumbres:

Evita las quemaduras solares de cualquier tipo, sobre todo en la piel de los niños.- Procura no tomar el sol entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde. Como sabes, es la franja horaria con mayor verticalidad del sol sobre la tierra y por tanto, quema con más “potencia”.

Toma las medidas de fotoprotección ajustadas a las condiciones de base de tu piel (tipo cutáneo, forma de vida, actividad laboral con o sin exposición solar, actividades de ocio…) y ten en cuenta que tanto sprays, cremas, lociones, geles, etc., presentan una textura que depende básicamente de su composición. Los sprays, por ejemplo, no disponen de una alta protección o de una cantidad importante de filtro físico (pues éste no permitiría su aplicación a través del dispositivo difusor), mientras que en pieles muy reactivas interesará utilizar fórmulas con pocos componentes químicos así como libres de perfumes, y en pieles con mucho vello es interesante la textura gel. Elige la textura que mejor se adapte a tus necesidades y la más cómoda en el caso de los niños, a los que no suelen gustar las cremas demasiado densas que se extienden con dificultad ni la sensación demasiado “pegajosa” de algunas fórmulas.

¡Pero el sol es bueno!

Aunque la radiación solar puede presentar inconvenientes, debemos recordar que también ofrece ventajas, ya que la luz solar interviene directamente sobre el metabolismo de las vitaminas (sobre todo la D), interviniendo en el proceso de fijación de calcio al hueso así como en el crecimiento, por lo que os animamos a disfrutar de sus beneficios teniendo en cuenta las pautas que os hemos dado y tomando las mínimas precauciones.

EN CUANTO A LA ALIMENTACIÓN

Disfruta la fruta y las verduras de verano.

Para ayudar a broncearnos cuidando la piel, te recomendamos por una alimentación rica en vitaminas E, C y A, en betacarotenos, y en otros carotenoides y flavonoides que ayudarán al organismo a luchar contra los radicales libres y a protegerle ante los perjuicios del Sol. Estos nutrientes están presentes en las frutas y las verduras. El aceite de germen de trigo es rico en vitamina E y el chocolate es una fuente de flavonoides muy sabrosa. La zanahoria, por su parte, es el aliado indiscutible del bronceado. Rica en betacarotenos y en carotenoides, puede ayudarte a reforzar las defensas y a mejorar el bronceado. También puedes recurrir a los complementos alimenticios, pero no olvides que, por supuesto, no sustituyen nunca a un protector solar.

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